miércoles, 2 de diciembre de 2015

Muestras en la escuela ¿Existismo o desarrollo?
(Por Profesor Mariano Scovenna)

Hacia diciembre es común escuchar en charlas de profesores de teatro cosas como esta:
-Estoy cansado, esta semana tuve muestra.
- Ufff… cuando se terminará el año. No doy más. La semana pasada tuve dos muestras y esta semana dos más.
-Mañana no puedo ensayar, tengo muestra.
- Che, ¿Cómo te fue en la muestra?
La sensación que tenemos para esta época es que las charlas se repiten año a año, ya que entre noviembre y diciembre decimos más veces la palabra “muestra” que cualquier otra.
 Hablamos de la muestra en la escuela, en casa, con amigos, colegas y con la familia.
 Es por eso que creo necesario abrir y reflexionar sobre el asunto. Hay que darle un par de vueltas a la muestra para que devele su misterio.
Preguntas cómo: ¿Qué es una muestra teatral? ¿Para qué sirve? y ¿Por qué la hacemos? son cuestiones que se nos cruzaron en algún momento por la cabeza pero que no pudimos analizarlas porque estábamos ocupados preparando, ensayando o armando una muestra.
Hoy es el día. Llegó el momento. Tengo que develar que esconde la bendita palabra.
Para empezar, debo decir que cuando uno va al diccionario se encuentra con una familia de palabras para nuestra vedette, la muestra. Mostrar, muestrario, mostrador y muestreo merodean y embarullan la cuestión.
Lo que no podemos negar a esta altura es que mostrar está relacionado con exponer, indicar, manifestar, y darse a conocer.  Mientras que, y al mismo tiempo, muestra va desde: porción de producto que permite conocer la calidad del mismo, Hasta: Exposición o feria, pasando por: Demostración de algo no visible.
Pero…  El por qué la muestra me quita el sueño, me hace agarrar dolor de panza, me ocupa y me preocupa, no me lo dice ningún diccionario.
Hoy tuve muestra y me di cuenta que la muestra me obsesiona porque es una experiencia significativa para mí y para mis alumnos. La muestra me enloquece porque es el instante único en el que el trabajo de los chicos se hace visible ante la expectativa de los presentes.  La muestra me quita el sueño porque habrá un antes y un después con respecto a ella. La muestra me alegra porque veo el crecimiento artístico de los estudiantes, la autonomía, la confianza y la pasión con la viven esto que llamamos teatro.
La muestra produce una transformación en nosotros. La muestra es pariente cercana de los procesos de enseñanza y aprendizaje. La muestra me seduce porque se aleja del existimo del arte como mercancía.

 Creo que lo logré. Encontré las razones por las que digo tantas veces la palabra muestra en esta época del año. La muestra, en algún punto, le da sentido a mí práctica docente y artística. 

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